Archivos para 19 abril 2012

El poder de la comunicación y la mejora de la educación…

Una opinión pública mentalizada y convencida de la necesidad de cambio de las prácticas escolares exigiría su transformación, transcendiendo ‘la buena disposición’ o la ‘buena voluntad’ de algunos colectivos y profesionales innovadores.

El cambio escolar, la transformación del concepto de educación y de desarrollo docente, necesita trabajarse tanto ‘dentro’ como ‘fuera’ de las instituciones educativas y en ambos contextos con la misma intensidad deben ser conceptualizados y abordados, como ya tuvimos ocasión de ilustrar.

Poner en marcha un cambio substantivo del sistema escolar, en la dirección de disponer de instituciones que promuevan y consigan que ‘todos’ los estudiantes tengan la posibilidad de alcanzar éxito escolar, significa trabajar con y desde la lógica de la construcción de relaciones de poder en la sociedad red. Esta construcción de poder en la nueva estructuración social se produce en el denominado ‘espacio público’, ese lugar “de la interacción social y significativa, donde las ideas y los valores se forman, se transmiten, se respaldan y se combaten; espacio que en última instancia se convierte en el campo de entrenamiento para la acción y la reacción”. En esta nueva organización social, son las redes de comunicación horizontal e intermodal las que conforman ese espacio público, de tal manera que las diferentes formas de control de la información constituyen el núcleo de la construcción del poder necesario para cambiar o reafirmar los usos sociales y las decisiones y prácticas políticas.

Cualquier deseo de cambio fuera de estas lógicas es sencillamente irrealizable. Forjar la modificación de creencias en una sociedad en red, manteniendo un comportamiento y un discurso fuera de la lógica del funcionamiento de las redes y de ese espacio público es un intento vacuo. La configuración de la sociedad como una red no es, en estos momentos, una opción de la que nos podemos desvincular; es la forma que ha adoptado la sociedad para organizarse. No tiene sentido pretender modificar una determinada estructura de lo social (el sistema escolar), actuando fuera del modo que ha adoptado la sociedad para conformarse, ni despreciando su particulares características de gestión y de interrelación .

Hoy sabemos que es posible entrar en ese espacio público, suministrando otros contenidos a la información que transita en las redes horizontales y disputando el espacio de comunicación mediante mensajes e imágenes multimodales alternativas. Si esta acción se realiza de una manera fundamentada, estratégicamente planificada y sostenida aumentan las posibilidades de ese cambio cultural y político en el que tendría cabida un sistema escolar más justo, aunque empecemos desde una posición subordinada a la legitimidad simbólica establecida en estos momentos.

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El cambio social y, por tanto, el educativo, sólo se produce cuando existe detrás un cambio mayoritario de la mentalidad personal y colectiva.

Comienza este blog con una reflexión de partida, que formulo como título de esta primera entrada. Estoy seguro de que el debate colectivo permitirá contrastar, depurar y formalizar esta primera aproximación.

Cualquier intento de transformar ideas sociales y educativas pasa hoy por aprender de las iniciativas organizativas, que han logrado incoporar la reflexión colectiva en el debate de las ideas dominantes; así como, de las estrategias de ‘comunicación en red’ desplegadas para influir en la opinión pública y legitimar determinados comportamientos sociales.

El análisis de estas experiencias nos lleva a considerar que el cambio necesario de concepto y práctica educativa exige la comprensión y, posterior, utilización de la lógica de funcionamiento de las redes sociales globales, tanto en los modos de relación interna -entre los distintos elementos del sistema escolar-, como en la previsión y desarrollo de las condiciones necesarias para modificar las visiones habituales y estereotipadas presentes entre la opinión pública.

El conocimiento recogido sobre la evolución sufrida por las agencias e instituciones con éxito, en su modo de conducirse con naturalidad en la red, nos va a ser muy útil para imaginar el proceso de transformación del modo de proceder escolar.

Fruto del anterior análisis pueden obtenerse algunas enseñanzas, entre otras, que:

1.- el cambio social y, por tanto, el educativo, siendo mulitidimensional, sólo se produce cuando existe detrás un cambio mayoritario en la mentalidad personal y colectiva;
2.- los cambios en los comportamientos sociales modifican de manera paulatina las normas que rigen las relaciones institucionales y que a su vez estructuran las relaciones sociales, la naturaleza de estas normas y las formas culturales de relación son, en realidad, la construcción y cristalización de vínculos de ‘poder’; y,
3.- la investigación en este ámbito nos informa como la modificación de estos idearios se produce de acuerdo a determinadas lógicas presentes en las interacciones entre el cambio cultural de la opinión pública y el cambio político de las prácticas administrativas y de regulación.

Estas enseñanzas las aplicaremos, a lo largo de la andadura que supone este blog, a la actualidad de nuestro sistema escolar y a las iniciativas desplegadas por los movimientos y prácticas insurgentes que muestran la viabilidad de una escuela diferente.

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