El poder de la comunicación y la mejora de la educación…

Una opinión pública mentalizada y convencida de la necesidad de cambio de las prácticas escolares exigiría su transformación, transcendiendo ‘la buena disposición’ o la ‘buena voluntad’ de algunos colectivos y profesionales innovadores.

El cambio escolar, la transformación del concepto de educación y de desarrollo docente, necesita trabajarse tanto ‘dentro’ como ‘fuera’ de las instituciones educativas y en ambos contextos con la misma intensidad deben ser conceptualizados y abordados, como ya tuvimos ocasión de ilustrar.

Poner en marcha un cambio substantivo del sistema escolar, en la dirección de disponer de instituciones que promuevan y consigan que ‘todos’ los estudiantes tengan la posibilidad de alcanzar éxito escolar, significa trabajar con y desde la lógica de la construcción de relaciones de poder en la sociedad red. Esta construcción de poder en la nueva estructuración social se produce en el denominado ‘espacio público’, ese lugar “de la interacción social y significativa, donde las ideas y los valores se forman, se transmiten, se respaldan y se combaten; espacio que en última instancia se convierte en el campo de entrenamiento para la acción y la reacción”. En esta nueva organización social, son las redes de comunicación horizontal e intermodal las que conforman ese espacio público, de tal manera que las diferentes formas de control de la información constituyen el núcleo de la construcción del poder necesario para cambiar o reafirmar los usos sociales y las decisiones y prácticas políticas.

Cualquier deseo de cambio fuera de estas lógicas es sencillamente irrealizable. Forjar la modificación de creencias en una sociedad en red, manteniendo un comportamiento y un discurso fuera de la lógica del funcionamiento de las redes y de ese espacio público es un intento vacuo. La configuración de la sociedad como una red no es, en estos momentos, una opción de la que nos podemos desvincular; es la forma que ha adoptado la sociedad para organizarse. No tiene sentido pretender modificar una determinada estructura de lo social (el sistema escolar), actuando fuera del modo que ha adoptado la sociedad para conformarse, ni despreciando su particulares características de gestión y de interrelación .

Hoy sabemos que es posible entrar en ese espacio público, suministrando otros contenidos a la información que transita en las redes horizontales y disputando el espacio de comunicación mediante mensajes e imágenes multimodales alternativas. Si esta acción se realiza de una manera fundamentada, estratégicamente planificada y sostenida aumentan las posibilidades de ese cambio cultural y político en el que tendría cabida un sistema escolar más justo, aunque empecemos desde una posición subordinada a la legitimidad simbólica establecida en estos momentos.

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  1. #1 por cds el 27 de abril de 2012 - 21:19

    Me gusta tu reflexión. A veces queremos que algo cambie pero sin que nada cambie…

    • #2 por Rodrigo Juan García el 27 de abril de 2012 - 21:52

      Lo que intento plantear es que si el esfuerzo es colectivo y en sintonía con una práctica moral, justa… por ejemplo el del comportamiento de una escuela al servicio del máximo desarrollo todos y todas y esto empieza a ‘calar’ entre la opinión pública, el cambio social y el educativo, que es el que nos ocupa en este blog, es posible…