Cambiar de mentalidad a ‘Golpe de tuit’

El cambio de mentalidad en la opinión pública constituye la única posibilidad de modificar las agendas políticas y las decisiones administrativas que aseguren la pervivencia de un sistema escolar garante de una ‘buena educación para todos’.

El periódico ‘El País’, del 26 ABR 2012, en la selección semanal de noticias del New York Times, recoge un artículo de Christine Digangi, titulado “Gobernar a golpe de tuit“. Este título y su contenido ha sugerido el siguiente  post.

La articulista afirma que “Los gobernantes reaccionan ante las peticiones cambiantes de la muchedumbre en Internet. Las redes sociales amplían la voz de los ciudadanos”. Esta argumentación, que corre a nuestro favor, se sustenta en el análisis de circunstancias y hechos concretos; entre otros, la campaña de Invisible Children y el vídeo KONY 2012.

Coincidiendo con este planteamiento disponemos de un conjunto de evidencias sobre como la comunicación y el diálogo en las redes sociales constituyen un poderoso instrumento de influencia en la opinión pública y, a su vez, en las decisiones políticas. Los mensajes que transitan hacen posible el cambio de las prácticas sociales y la construcción de nuevas ideas.

Una concepción distinta a la dominante sobre los objetivos de la educación exige la concurrencia de una opinión pública favorable. Esta concepción diferente, esta nueva mentalidad, sólo es posible si mantenemos un dialogo público, abierto y argumentado sobre ideas y comportamientos. En este dialógo los movimientos insurgentes en general y de innovación educativa, en particular, necesitan asumir un papel protagonista.

Las redes sociales conforman un modo de relación que permite gestar, con bastante agilidad, alianzas y construir espacios dentro de una maraña de intercambios continuos entre personas, grupos e instituciones de diferentes lugares del mundo. En estos espacios se comparten intereses globales o parcialmente comunes, con disposición de ser conciliados y circunstancialmente satisfechos. Este tipo de relación encierra un enorme potencial para la difusión y desarrollo de nuevas ideas y, en nuestro caso, constituye una envidiable plataforma de expansión y desarrollo del concepto de una ‘buena educación para todos’.

En nuestro país van surgiendo algunas iniciativas que incorporan esta concepción dialógica. Nombraré solo una, el Portal Innova; una empresa de trabajo colectivo a la que estamos invitados. Pero esto es sólo un ejemplo, por suerte en el espacio público se encuentran, cada vez más, lugares de movimientos insurgentes con concepciones alternativas sobre las funciones de la escuela. La afirmación de Christine apunta un camino prometedor: “los gobernantes reaccionan ante las peticiones cambiantes de la muchedumbre en Internet. Las redes sociales amplían la voz de los ciudadanos”.

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